El valor de la reputación corporativa

Reputacion corporativa y Compliance

La reputación corporativa en situación de riesgo.

La reputación de una empresa es el conjunto de elementos intangibles proyectados por su cultura corporativa hacia su entorno. Estos elementos son los que la hacen predecible ante los empleados, los proveedores y los clientes. En definitiva, ante el mercado. Decimos: “es creíble”, “podemos confiar en ella” o, por el contrario, “sus acciones hablan tan alto de la empresa que no necesitamos escuchar lo que dice”

Que sea buena reputación o mala es algo que solo depende de la propia empresa.

Somos partidarios de pensar que la reputación corporativa es el mayor valor de toda empresa.

Hablamos del impacto que una determinada acción puede causar en la imagen de nuestra marca, impidiendo o dificultando la realización de negocios. Impidiendo, en suma, su desarrollo sostenible.

El riesgo del delito y el daño a la reputación corporativa.

La comisión de un delito por empleados o directivos en el seno de la empresa es un riesgo inherente a la actividad empresarial.

La mayor parte de las veces sucede por desconocimiento de qué se puede y qué no se puede hacer.

El riesgo “0” no existe y no es posible asegurar que existen procedimientos que nos conduzcan al control absoluto de todos los riesgos empresariales.

No es posible asegurarnos de que un directivo o un empleado esté libre de cometer un delito de aquellos que derivan la responsabilidad a la empresa y al órgano de administración.

El riesgo de la empresa, más allá de su interpretación gramatical, es el grado de probabilidad medible de que un determinado suceso ocurra y el grado de impacto que puede producir sobre la reputación corporativa.

Estamos hablando de que son 41 tipos delictivos los que puedan dar lugar a que una acción carente de mala intención de un empleado puede dar lugar a la frustración de un proyecto empresarial.

La respuesta es compliance.

Identificar los riesgos de naturaleza penal que una organización pueda tener es una de las principales tareas de todo empresario.

Para ello, es esencial que la empresa analice las distintas áreas operativas y estratégicas y lleve a cabo la identificación de los posibles escenarios en los que pudieren ser cometidos determinados delitos.

La ley ofrece propuestas para que las empresas se autorregulen y administren el riesgo de cometer delitos mediante los llamados sistemas de cumplimiento o compliance.

Es tan posible que en cualquier organización se cometan delitos que tener implementado un compliance se configura como la herramienta que permite gestionar adecuadamente los riesgos de que sean cometidos y mitigar su impacto.

Se trata de generar una cultura de cumplimiento; se trata de poder mostrar al tribunal, antes de que la empresa sea imputada, que han sido tomadas todas las medidas a su alcance para evitar la comisión de delitos en su seno. El objetivo: que no haya imputación a la empresa y que su reputación quede indemne.

¿Qué proponemos en MJ&A Compliance?

Que no pierda de vista la perspectiva reputacional del compliance y su valor estratégico para proyectar una identidad de ética corporativa y de buenas prácticas y, de tal forma, evitar una crisis de consecuencias irreparables.

Que considere la implementación de un programa de cumplimiento como una inversión que le aportará protección a su reputación corporativa.

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