NUESTRA VISION DEL CONCEPTO ASESORIA FISCAL. LA ASESORIA TRADICIONAL. UN CONCEPTO OBSOLETO

El escenario de la fiscalidad actual ha sido objeto de una transformación extraordinaria en la última década.                                                                                              

El aluvión constante de reformas legislativas, la necesidad recaudatoria del Estado y la inteligencia artificial de que dispone la Administración de Hacienda son una muestra de esa transformación.

Una modificación de la norma tributaria, un cambio en su interpretación y la ausencia de una supervisión sistematizada produce tal grado de inseguridad jurídica que el cumplimiento de la norma fiscal es cada día más complejo.

Infringir la norma – incluso operando con la mayor diligencia – es mucho más fácil de lo que uno pueda imaginar.

Somos partidarios de pensar que la asesoría fiscal tradicional, basada en la liquidación de impuestos y en la verificación manual y parcial de la contabilidad, no responde ya a las verdaderas necesidades de la empresa.

Somos partidarios de pensar que uno de los mayores déficits de la asesoría tradicional es que no valora adecuadamente el riesgo de poner en peligro la continuidad de la rentabilidad de empresa y el mantenimiento de su valor.

Somos partidarios de pensar que los procedimientos de trabajo tradicionales no valoran la importancia de la gestión del riesgo fiscal.

Lo que decimos en MJ&A Asesores Tributarios

Nuestra propuesta de trabajo pone el foco en la gestión del riesgo fiscal de la empresa.

La gestión del riesgo fiscal requiere establecer los principios y los procedimientos para asegurar que los riesgos que pudieran afectar a las estrategias y objetivos de la empresa son identificados, analizados, evaluados, gestionados y controlados de forma sistemática, con criterios uniformes y dentro de los niveles de riesgo fijados.

¿Dónde se sitúan los riesgos?

  • Riesgos derivados del marco regulatorio, producidos por la complejidad de la norma fiscal.
  • Riesgos de negocio asociados con al impacto de la relación con clientes, proveedores, área geográfica, etc.
  • Riesgos reputacionales asociados con la adopción de las buenas prácticas que pueden dar lugar a un deterioro de la reputación de la empresa ante los grupos de interés.