PLANES DE IGUALDAD. UN OBJETIVO POLÍTICO A COSTA DE LOS RECURSOS DE LA EMPRESA

Obligación desde el 7 de marzo de 2022.

Desde el pasado 7 de marzo, las empresas que cuenten con más de 50 empleados están obligadas a disponer de un Plan de Igualdad.

No es el momento de analizar la oportunidad de esta nueva obligación impuesta a la empresa española, ni de valorar la supuesta bondad de sus resultados.

¿Quién financia el objetivo ideológico?

No podemos olvidar que el cumplimiento de la obligación de implantar un Plan de Igualdad implica una aplicación significativa de recursos por parte de la empresa.

Desembolso económico importante y un gran esfuerzo a nivel organizativo, implicando a muchos de los departamentos estructurales de la empresa, ya que se exige un análisis riguroso del estado de la empresa, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo en materia de igualdad entre hombres y mujeres.

Sucede que sucede.

  • Sucede que, una vez más, es la empresa la que es obligada a financiar con sus propios medios el logro de los objetivos – no siempre justificados, a menudo ideológicos y casi siempre ausentes de eficacia en términos de resultados sociales – del gobierno de turno.
  • Sucede que el gobierno anuncia como prioritario un plan estratégico dotado con 20.319 millones de euros para desplegar políticas públicas con perspectiva de género.
  • Sucede que, sin ánimo de ser cáusticos, no resulta difícil suponer que ni un solo euro de esa millonaria cifra irá destinada a ayudar a las empresas en la financiación de estos planes de igualdad que han sido impuestos con carácter obligatorio.
  • Sucede que no resulta difícil preguntarse si se está pensando más en financiar a diferentes chiringuitos ideológicos de los que, por cierto, no hemos visto hasta ahora ni un solo resultado social productivo. 
  • Sucede que la empresa (pyme y autónomos) constituyen el 89% del total de empresas de nuestro país. Genera más del 70% del PIB y más del 80% del empleo productivo español. De ese empleo que crea riqueza, dignidad y bienestar.
  • Sucede que estas ratios se encuentran peligrosamente comprometidas en estos momentos en los que se están sufriendo todavía los coletazos de la crisis financiera del 2008, los efectos de la pandemia de 2020 y los efectos actuales de la crisis de la Guerra de Putin.
  • Sucede que alguien en nuestro gobierno cree que en estos tiempos de diluvio universal es una buena estrategia la prioridad imponer nuevas y costosas obligaciones y de perseguir con sanciones (nunca con ayudas) a la empresa para que ponga en marcha su plan de igualdad.

¡Ahí lo dejo!