EL ABOGADO. LIDER DEL PROCESO DEL COMPLIANCE

El desarrollo de un sistema de cumplimiento penal no es tarea sencilla. En nuestra opinión, se necesitan tres cosas básicas:

  • La decidida aspiración de la empresa a una cultura corporativa alineada con los principios de buen gobierno.
  • Un equipo de profesionales especialistas en compliance alineado con esa aspiración.
  • El compromiso firme de ambos por desarrollar un programa de cumplimiento eficaz y con resultados medibles.

Asumir el asesoramiento legal a terceros, cualquiera que sea su contenido o la disciplina tratada, conlleva siempre una gran responsabilidad del abogado para con su cliente.

Aunque España ha sido uno de los países de Europa más rezagados en incorporar la responsabilidad penal de la persona jurídica en el Código Penal y el compliance penal, es lo cierto que la empresa de nuestro país está avanzando a buen ritmo en el trayecto de sensibilización hacia la cultura de cumplimiento. Cada día son más los empresarios que solicitan el asesoramiento de abogados especializados para la implementación de modelos de compliance en sus organizaciones.

En el entorno del compliance el abogado deberá tener presente que es llamado a implicarse con su empresa cliente en términos decididamente resolutivos.

Con un fin en mente que vaya más allá de rellenar unos centenares de folios que sean finalmente encuadernados y colgados de cualquier estantería.

Liderar o caminar de puntillas.

La responsabilidad del abogado es liderar desde su conocimiento y formación el proceso de implementación del sistema de cumplimiento, de tal manera que sea capaz de inspirar el empoderamiento de la cúpula directiva de la organización con los principios de cumplimiento y ética empresarial y de promover y fomentar el compromiso de todos sus integrantes: directivos y empleados.

Si esto no sucede es poco probable que el trabajo que vaya a desarrollar resulte de utilidad para alguien.

Una gran parte del trabajo previo del abogado deberá centrase en el esfuerzo por sensibilizar al equipo de liderazgo en su determinación de incorporar a su organización un modelo de compliance, hasta convencerse de que la consolidación de una cultura de ética y de buena praxis corporativa contribuye a la creación de valor de su marca en el medio y largo plazo y a mitigar el riesgo penal.

El abogado no deberá sentirse satisfecho con su trabajo si en su empresa cliente no se observan cambios relevantes que evidencien un antes y un después del compliance.

No puede pasearse de puntillas con un proyecto de compliance y esperar que las cosas cambien.

La cultura de cumplimiento y de la buena praxis corporativa es la base sobre la que se deberá cimentar un programa de compliance sólido que se constituya como la clave para lograr una actividad empresarial saludable y bien administrada.

Y (…) un buen programa de compliance deberá ser desarrollado sobre tres pilares fundamentales:

  • La implementación.
  • La formación a empleados.
  • La supervisión y control.

La ausencia de cualquiera de estos elementos nos dirá que “no hay compliance”.